Hace ya días que vengo diciendo que el principal problema que se suscitaba hasta ahora, no era si independéncia si o independéncia no.
El problema que se ha ido constatando con una evidencia más que clara, es que existe en una parte de la clase política un déficit de cultura democrática que me resulta espantoso. Y que en base a una demagógia dogmática y enfermiza ha ido instalando el concepto de ilegalidad respecto de una consulta porque no le da la gana de convencer con argumentos a l@s ciudadan@s. Se empieza por aquí y se terminan cercenando todos los derechos democráticos de decisión no representativa que tenemos.
Empezaré entonces por aquí, por esa torpe decisión de empeñarse en prohibir una consulta.
1ª razón: Aquello que es prohibido, cuando es claramente deseado, multiplica el efecto contrario.
En efecto, hace unos meses, la cantidad de personas que estaban a favor de la consulta pero que no apostaban por la independéncia eran muchísimas. El estúpido empecinamiento del Partido Popular de apelar a una presunta ilegalidad, y la absurda posición del PSOE de acusar a unos y a otros sin apoyar claramente el derecho a opinar de l@s ciudadan@s, (en adelante les llamaré directamente votantes), ha hecho que una parte sustancial de est@s votantes se hayan pasado directamente al Independentismo.
Hace tiempo que l@s votantes dejamos de pensar que las cosas debian hacerse por cojones. La dictadura debió quedar enterrada con el dictador. Y está bién claro que la transición, que debía servir para que ese espiritu represor de algunos, desapareciera poco a poco, no hizo más que mantenerlo latente hasta ahora.
Les pondré un ejemplo del porqué el PP dice que la consulta es ilegal.
Cuando el Parlament de Catalunya apruebe la ley de consultas (que únicamente serviría para saber que opina el pueblo de Catalunya, y que no supondría para nada un mecanismo jurídico para la secesión), el Gobierno de España (PP) lo recurrirá automáticamente. No por que sea inconstitucional (que se han ocupado de hacerlo impolutamente constitucional), sinó porque esa legalidad que facilitó la transición a los "poco demócratas" les permite automáticamente suspender la aplicación de una Ley que estará previsiblemente avalada por mas del 80% de los representantes políticos de l@s votantes de Catalunya. Es decir, les da lo mismo si es constitucional o no. Les trae al fresco la legalidad y la legitimidad democrática de un parlamento autonómico. Ellos lo único que pretenden es someter, hablar por boca de los demás. Y con ello, están consiguiendo que muchos de los que querían votar NO en la consulta, estén pasando al lado de los que creen que hay que ir por vias más rápidas y expeditivas hacia la independencia.
Por lo tanto, para aquell@s español@s que de verdad desean la unidad de España, es totalmente contraproducente la estrategia de la prohibición.
2ª razón: Si me quieres demuéstralo. No me quieras encadenar o me escaparé.
Desde un punto de vista del sentido común, nadie entiende que alguien que me quiera tener cerca, como amigo, como pareja, o como sea... pretenda hacerlo desde el sometimiento.
Ayer leia a alguien que muy acertadamente describía la situación. "No os dejamos ser como queréis aquí dentro (sentencia sobre el Estatut) y tampoco os dejamos iros fuera". ¿Como llamaríais a eso? ¿Malos tratos? ¿Violencia machista?...
Frente a ésto no habría mejor acto de comprensión y amistad que permitirme opinar y, tratar de convencerme de que realmente somos amigos. Que respetamos lo que somos cada uno de nosotros. Es decir, aquella frase tan manida de "los amigos los escoges", obedece a que nos sentimos bien con ellos. Personalmente tengo much@s amig@s en casi todas las comunidades del estado español. Quiero pensar que su amistad conmigo es y será porque me aceptan como soy. No por si soy catalán o español. Eso es una cuestión meramente administrativa en éste ámbito.
Lo que no entendería es que pretendieran que mantuvieramos nuestra amistad a base de insultos. El masoquismo es una opción individual.
Finalmente, tambien apelo al refranero popular con un pequeño añadido. "Si uno no quiere, dos no se pelean", y yo añado, "pero es difícil que el que no quiera siempre sea el mismo". Para entendernos. En ésta difícil convivencia entre pueblos, la sensación que tenemos permanentemente es que, para que nada se rompa, siempre tienen que callar los mismos. Por poner un símil fuera de contexto, en la relación entre el banco y el deudor, el que acaba poniendo la otra mejilla siempre es el cliente... en éste caso el votante.
En conclusión. Aquell@s español@s que de verdad deseen la unidad de España, tienen más opción si nos invitan a tomar un te con hielo (hace mucho calor) y tratamos de ponernos de acuerdo, como mínimo sabiendo que opinamos. Las cadenas y las vallas, como estamos hartos de ver, se rompen y se salvan...
3ª razón: Para demostrar al mundo el carácter profundamente democrático de la ciudadanía en españa.
Si amig@s, por mucho que algun@s dirigentes del PP y del PSOE se empeñen en contar cuentos sobre supuestas legalidades (ver 1ª razón), lo que está claramente en entredicho es la cultura democrática del estado español.
Y el estado español, no lo conforman sólo los representantes políticos en Las Cortes, ni los distintos Parlamentos Autonómicos, ni l@s concejal@s de todos los ayuntamientos. El estado español, éste Estado de Derecho que tanto comentamos, es un Estado Democrático de Derecho.
Por mucho que los que aceptan el dogma del PP y la calculada (mal calculada) inhibición del PSOE crean en sus postulados, lo cierto es que es inexplicable que los gobernantes de cualquier país se nieguen a saber lo que opinan l@s votant@s de cualquier tema de alcance.
Repito, conocer la opinión es conocer la opinión. De ahí a que se consume una supuesta secesión hay un largo camino.
En cualquier caso el mundo está viendo la trascendental diferencia en términos de cultura democrática entre el Reino Unido y el Reino de España. Mientras en uno, unos y otros esgrimen sus legítimas opiniones con mayor o menor acierto, en el otro, sencillamente sale un cierto renacer del espiritu de los conquistadores que en el siglo XV hicieron grande el Imperio a base de la sangre de hombres y mujeres indígenas. El siglo XV queda, por suerte muy lejos. Y aquellos territorios americanos son una de las pruebas que las fronteras y los estados no tienen porque ser inamobibles. Amenazar con las armas es propio del terrorismo que tanto dicen rechazar.
Y es tanto o más importante para dejar constancia de cara al "exterior" de la calidad democrática, como dar un golpe en la mesa de cara a nuestros representantes políticos. EL PODER EN UNA DEMOCRÀCIA SIEMPRE RESIDE EN L@S VOTANT@S.
Como soy de los que creo que se hace pesado leer tanto de golpe, mañana intentaré dar algunas razones más.
En otro post.
Hasta entonces
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