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martes, 16 de febrero de 2021

¡La culpa fue de la abstención! (o ya puestos, del cha-cha-cha)

 Y la abstención, ¿quién es responsable de ella?

El pasado 25 de enero publiqué mi último post en este blog (antes de éste claro). Lo titulé 

Garantías democráticas. ¿Vale cualquier participación?

Tal vez fuera premonitorio, o quizás ya veía a venir lo que pasaría (era fácil de adivinar) en este pasado 14 de febrero en Catalunya.

Efectivamente la abstención fue muy alta, aunque debo reconocer que esperaba que lo fuera más aún.

No entraré hoy en lo que ya quedó plasmado en el post anterior. Hoy me referiré sobre todo a valorar los comentarios de algunos líderes (especialmente de los que han claramente perdido) las elecciones, y de como culpan a la misma como si fuera un ente con vida propia y de la que no tuvieran ninguna responsabilidad.

Y es que, oyendo a algunos, parece como si la abstención fuera eso, una entelequia con vida propia que, a su antojo, se dedicara a fastidiar ora unos, ora otros. Y no, la abstención NO ES UNA SEÑORA CAPRICHOSA (dicho ello con el máximo respeto a todas las señoras y a su derecho a tener caprichos). La abstención es consecuencia de las decisiones, prácticas y acciones pasadas de cada uno de los actores del sistema de participación política del que se trate. En un sistema como el nuestro, ¿no tendrá que ver el aburrimiento al que has llevado a tus propios electores?.

Ciertamente, en éste caso, la decisión de convocar las elecciones ahora, no ha sido inocente, y tanto los tribunales, como quién los usó, tienen alguna responsabilidad en el efecto abstención que han provocado. Unos jugando a favor y otros (que nunca tienen responsabilidad sobre sus actos) a los que les salió el tiro por la culata.

Voy a tratar de aportar algunos datos


Respecto de las elecciones del 2017, el PSC gana 46.199 votos y VOX, que no se presentó a las anteriores, también gana 217.883 votos.

Entre los que han perdido votos, las CUP pierden unos modestos 6.159 votos, el PP 76.603, ECP (Podemos) 131.734, ERC pierde 332.254, JxCAT pierde 380.233 y C's pierde 951.829 votos.

Esto son datos, exclusivamente datos. Con lo asépticos que resultan los números desnudos de opinión. Pero, hablan, y dicen muchas cosas.

Y por ejemplo, dicen que, aquellos que están diciendo que no supieron movilizar al electorado constitucionalista, no dicen la verdad. O por lo menos, no toda la verdad. Entre otras cosas, porque el que ellos consideran "no constitucionalista" también se ha dejado una considerable cantidad de votantes por el camino, más de 700.000 votos.

Porque el PSC es constitucionalista, y ha subido un 7,62% en los votos recibidos. El PP, siendo también constitucionalista, "solamente" ha perdido un 41,26 % de los votos, y C's, que recordémoslo, ganó las elecciones del 2017, se ha dejado el 85,77% de los votos por el camino.

Por otro lado, VOX, a quien no puedo llamar constitucionalista, porque no lo son (ellos mismos lo dicen cuando quieren acabar con el estado de las autonomías) si que ha conseguido movilizar a un sector muy importante del electorado digamos unionista. Con una cantidad de votos que hoy les ha dado 11 diputados, y que, con la participación del 2017 tal vez se hubieran quedado en 5 o 6.

Es decir, que pese a que pueda haber una abstención más debida al "me da igual" que sinceramente creo que afecta por igual a todas las opciones (más o menos), las propias opciones políticas, los partidos y sus acciones tienen una responsabilidad enorme en el crecimiento de la Sra. Abstención. Si se ha engordado es porque la han alimentado.

No se si les va a valer hablar de ella como lo hacen de "los mercados". Como si fuera algo etereo y que no está en manos de nadie que hace que fluctue. La abstención, como los mercados, tiene unos padres, y echarle la culpa a la escuela y a sus maestros no va a hacer que desaparezcan tus responsabilidades.

Dejo para más adelante, la valoración de los resultados. Hoy, el protagonismo se lo lleva la abstención. 

Y como alegato final, diré que, tal como apuntaba en el post anterior, hay que promover la participación. No vale escudarse en que si la gente no participa es porque no quiere. La obligación (los objetivos) de toda la clase política debe ser que, cada vez que se produce el acercamiento de l@s ciudadan@s a las urnas, la participación sea notable. Me atrevo a ponerles en los deberes que, como mínimo del 70 o 75%. Todo lo que no sea motivar a ese electorado es no conseguir el objetivo. Y todo el mundo sabe que pasa en la mayoría de ámbitos de la vida cuando no se consiguen (en este caso por mucho) tus objetivos.

¡Suerte!

2 comentarios:

  1. este comentario, es simplemente para confirmar que si nadie comenta, es por que no quiere... vamos que funciona bien ¿no?

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